Vivir No Se Pospone nace de la experiencia personal de haber vivido un cáncer. Compartirlo con personas que atravesaban algo parecido nos hizo sentirnos comprendidas y acompañadas. Y el deporte nos devolvió un espacio de encuentro cuando sentíamos que la vida se había detenido.
Por eso queremos crear un lugar para encontrarnos, compartir experiencias y volver a disfrutar de lo que nos hace sentir vivas. Y que todo lo que hagamos sirva también para ayudar a otras personas.
Un diagnóstico de cáncer puede hacer que, de repente, todo parezca detenerse.
Los planes. Los proyectos. Los viajes. El deporte. Las ganas. La vida que imaginábamos.
Pero un diagnóstico no significa que la vida tenga que ponerse en pausa. Vivir no se pospone nace de una idea muy sencilla, pero muy poderosa: el cáncer puede formar parte de nuestra historia, pero no tiene por qué convertirse en una pausa de nuestra vida.
Porque durante la enfermedad seguimos siendo personas con sueños, deseos, proyectos, relaciones, pasiones y ganas de vivir. Seguimos teniendo derecho a reír, a entrenar, a viajar, a celebrar, a hacer planes, a enamorarnos, a disfrutar de quienes queremos y a descubrir todo aquello que todavía nos queda por vivir.
Por eso no queremos acompañar únicamente a la persona que está atravesando un cáncer. Queremos acompañar a la persona que existe más allá del diagnóstico.
No queremos decir cómo debe vivirse una enfermedad. No queremos exigir fortaleza todos los días ni convertir el cáncer en una batalla constante. Queremos ayudar a encontrar esa parte de cada persona que sigue queriendo vivir:
- La que quiere volver a entrenar.
- La que quiere hacer un viaje.
- La que quiere celebrar un cumpleaños.
- La que quiere reírse con sus amigos.
- La que quiere hacer planes para dentro de seis meses.
- La que quiere seguir trabajando en sus sueños.
- La que, incluso en los días más difíciles, sigue pensando: «Quiero vivir».
Porque vivir durante el cáncer no significa únicamente sobrevivir al tratamiento. También significa seguir siendo quien somos.
No creemos en una vida que empieza cuando termina el cáncer. Creemos en una vida que continúa mientras lo atravesamos. Y quizá el camino no consista únicamente en volver a la vida que teníamos antes, sino en descubrir nuevas formas de vivirla, recuperar las ganas, encontrar nuevas fuerzas y darle todavía más valor a cada día.
Queremos crear una comunidad que acompañe, que impulse y que recuerde algo fundamental: el cáncer puede cambiar muchas cosas, pero nuestra vida sigue siendo nuestra.
La vida no empieza cuando termina el cáncer.
Vivir no se pospone.